La banda costarricense Malocchio presentó su nuevo disco Sombras en la Ciudad, un trabajo que explora la oscuridad como punto de partida para construir identidad. El álbum, compuesto por seis canciones y una introducción conceptual, propone un recorrido donde lo social, lo existencial y la crítica se entrelazan para transformar la experiencia individual en un mensaje colectivo.
Formada en 2024 en Cartago, la agrupación ha apostado por un sonido que mezcla géneros sin encasillarse. El guitarrista Gustavo Cabezas explica que “Malocchio suena a una mezcla de distintos géneros que abarcan desde el metal alternativo hasta el punk y hardcore”, mientras que el bajista Luis Carlos Gómez lo define como “metal latinoamericano con matices alternativos pero con mucho poder”. Por su parte, Ed, vocalista de la banda, asegura que el proyecto “recuerda aquellos sonidos del metal latino de los 90 pero con frescura”, buscando conectar con distintas generaciones.
Desde lo musical, el disco se sostiene en una base rítmica marcada por cambios de tempo y dinámicas. El baterista Joel “Coco” Tencio describe el álbum como un trabajo que mantiene la fuerza de cada instrumento y representa una nueva etapa para la banda. A nivel conceptual, la propuesta gira en torno al autoanálisis, la búsqueda de pertenencia y la afirmación de la identidad en un entorno percibido como fragmentado y hostil.
La introducción del disco, interpretada en italiano por Chiara Basso, plantea un inicio simbólico que invita a dejar atrás el pasado. A partir de ahí, canciones como “Manual para mi muerte”, “Siete”, “Sombras en la Ciudad”, “Fácil es Hablar” y “Misión” desarrollan una narrativa que transita entre lo introspectivo y lo colectivo, abordando temas como la memoria, la persistencia y la crítica a la hipocresía social.
El álbum fue producido por Gilberth Vásquez, productor de GBH Recordz, consolidando una relación de trabajo previa con la banda. Además, la portada estuvo a cargo de David Cubero, de Estudio Ésm, quien señaló que “Malocchio no es una banda tibia… quería que visualmente el arte tuviera ese mismo impacto”, describiendo la ciudad como una entidad “dantesca” que refleja la lucha cotidiana. En esa línea, Gustavo Cabezas afirma que “no todo lo que está en la penumbra está perdido”, mientras que Luis Carlos Gómez define el disco como “un escape, un desahogo” y una afirmación de identidad. El material ya está disponible en plataformas digitales y en formato físico a través de la banda.