Un nuevo estudio de Samsung Electronics encendió las alertas sobre la privacidad en espacios públicos al evidenciar que el uso cotidiano de smartphones podría estar dejando al descubierto más información de la que los usuarios creen. La investigación, realizada a 11.000 personas en Europa y el Reino Unido, encontró que un 56% ha visto accidentalmente la pantalla de otra persona, mientras que un 24% admite haberlo hecho por simple curiosidad.
Aunque el análisis se centró en Europa, la compañía advierte que el fenómeno refleja un comportamiento global, especialmente en ciudades densas y altamente móviles como Ciudad de México, San José, São Paulo o Bogotá, donde el uso constante del teléfono en transporte público, oficinas o espacios compartidos incrementa el riesgo del llamado “shoulder surfing”, es decir, mirar la pantalla de alguien más sin intención directa.
El informe también deja en evidencia una brecha entre percepción y realidad: mientras el 48% de los usuarios cree que su actividad en el teléfono es privada en público, un 52% asegura que es fácil ver las pantallas ajenas. Esta dinámica genera lo que el estudio describe como una “audiencia accidental”, en la que información sensible puede quedar expuesta sin que el usuario lo note. De hecho, un 38% reconoce haber evitado realizar ciertas acciones en su dispositivo por temor a ser observado.
En cuanto al tipo de contenido visible, los datos son aún más preocupantes. Un tercio de los encuestados afirma haber visto información personal de otros, como mensajes, fotos, videollamadas e incluso datos financieros. Además, un 49% ha sentido que alguien miraba su pantalla, lo que ha llevado a un 42% a dejar de usar el teléfono en esos momentos. Solo el 12% considera que usar el smartphone en público es realmente una actividad privada.
El estudio concluye que, aunque los usuarios son cada vez más conscientes de estos riesgos, la exposición sigue siendo alta y muchas veces involuntaria. Más de un 40% asegura haber visto contenido personal en dispositivos ajenos, y un 34% admite haber observado algo que consideró inapropiado, lo que refuerza la necesidad de replantear los hábitos de uso en espacios públicos.