El aumento de la movilidad diaria, las actividades deportivas y la vida digital ha ampliado los riesgos a los que se enfrentan los estudiantes costarricenses dentro y fuera de los centros educativos. Para muchas familias, un accidente escolar representa no solo una preocupación emocional, sino también un impacto económico que puede alterar la rutina del hogar.
Ante este panorama, el seguro estudiantil ha cobrado relevancia como una herramienta de protección integral. Según Armando Sevilla, director Comercial de MAPFRE Costa Rica, estas pólizas deben entenderse como un mecanismo de prevención. “El seguro estudiantil no solo protege ante accidentes comunes dentro del aula, sino frente a riesgos crecientes. Su valor va más allá de una póliza, porque es una red de tranquilidad y un respaldo económico”, afirmó.
Entre las recomendaciones para elegir una cobertura adecuada, Sevilla destaca valorar el tipo de actividades del estudiante, preferir seguros con amplitud de coberturas —incluyendo lesiones deportivas, traslados y acompañamiento médico y psicológico— y promover medidas de prevención coordinadas con los centros educativos. También subraya la importancia de la rapidez en la atención: MAPFRE dispone de un plazo de diez días hábiles para reembolsos una vez presentada la documentación.
El vocero señaló además que el seguro estudiantil de MAPFRE opera mediante un esquema de reembolso que permite a los padres elegir libremente el centro médico. Esto lo convierte en un apoyo económico para casos que van desde lesiones menores hasta fracturas que requieren seguimiento especializado. La compañía también incorpora servicios de orientación y asistencia psicológica para facilitar la reincorporación del estudiante a sus actividades.
Aunque la demanda de seguros estudiantiles crece, Sevilla reconoce que persisten barreras de acceso. Para reducirlas, MAPFRE ha habilitado paquetes con primas preestablecidas y requisitos mínimos de contratación, además de trabajar en herramientas tecnológicas que permitirán la autogestión de la póliza. “La seguridad de los estudiantes debe ser una prioridad. Un seguro estudiantil protege la estabilidad del hogar y la continuidad educativa del menor”, concluyó.