En Costa Rica, más de 25 mil personas ya conducen vehículos eléctricos, y una de las decisiones que más impacta su bolsillo es dónde cargarlos. Expertos señalan que cargar el carro en casa es mucho más barato y conveniente que hacerlo en estaciones públicas. “Si cargamos en casa, aplica la tarifa residencial lo que nos permite tener un costo mucho menor. En algunos casos, como las empresas con tarifa horaria diferenciada (ejemplo: CNFL), el costo podría ser incluso una tercera parte de la tarifa normal”, explicó Donald Hidalgo, encargado de descarbonización y ambiente de CONELECTRICAS R.L.
Por ejemplo, cargar una batería de 60 kWh en Coopelesca cuesta alrededor de ₡5.160, mientras que la misma carga en una estación pública puede costar ₡11.000 a ₡12.000, más del doble. Y para quienes cuentan con tarifas horarias diferenciadas, como las de CNFL, el ahorro puede ser aún mayor, especialmente si se carga durante la noche.
Además del ahorro económico, cargar en casa favorece la vida útil de la batería, ya que se realiza una carga lenta, ideal para el vehículo. “Cargar durante la noche permite salir con la batería completa y recorrer entre 300 y 400 kilómetros sin preocuparse por buscar estaciones en ruta”, agregó Hidalgo. En cambio, las cargas rápidas en estaciones públicas se recomiendan solo de manera puntual y hasta el 80%, ya que más allá se vuelve menos eficiente y más costoso.
Antes de hacer viajes largos o incluso antes de comprar un vehículo eléctrico, es importante considerar la autonomía real, el tipo de conector y planificar dónde cargar. En Costa Rica, la red pública utiliza el conector CC Combo1, por lo que algunos modelos importados con CC Combo2 pueden presentar incompatibilidades. En resumen, cargar en casa no solo es más barato y cómodo, sino también más seguro para el vehículo y para el conductor. Las estaciones rápidas deben verse como apoyo, no como la carga principal.