Ridley Scott regresa a los cines con La guerra de los últimos, película que dirige y produce y que llegará a las salas el próximo 27 de agosto. El realizador asegura que uno de sus principales objetivos fue evitar repetir fórmulas conocidas. “Siempre estoy buscando algo que no haya hecho antes”, afirma Scott, quien agrega: “Quería evitar hacer algo que ya se hubiera hecho hasta el cansancio. Estoy dispuesto a hacer lo que sea para evitar un cliché. Ese es mi mantra en todo lo que hago”.
Protagonizada por Jacob Elordi, Josh Brolin, Margaret Qualley, Allison Janney, Benedict Wong y Guy Pearce, la cinta sigue a Hig (Elordi), un joven piloto que sobrevive en un mundo postapocalíptico junto a Bangley (Brolin), un militar experto en supervivencia. Ambos viven aislados hasta que una misteriosa transmisión de radio lleva a Hig a aventurarse fuera de su refugio en busca de esperanza y de la humanidad que todavía queda.
La historia tiene su origen en La constelación del perro, novela de Peter Heller publicada en 2012. El libro llamó la atención del productor ejecutivo Brandon Scott Smith, quien se lo entregó a su padre, el guionista Mark L. Smith. Después de leerlo, Smith adquirió los derechos y comenzó a desarrollar por su cuenta un guion para llevar la historia al cine. El proyecto llegó posteriormente a manos de Scott, quien buscaba una nueva película tras terminar el rodaje de Gladiador II y decidió convertirla en su siguiente trabajo.
Para el productor Michael Pruss, la adaptación logró conservar la esencia de la novela mientras incorporaba una identidad propia. “El guion de Mark plasma a la perfección el espíritu de lo que Peter buscaba transmitir en el libro y de lo que planteaba, desde un punto de vista filosófico, sobre la sociedad y el mundo. Además, le imprimió su propio lenguaje visual y su propio vocabulario”, señala.
Scott, por su parte, encontró en el guion una historia sobre el fin del mundo con un fuerte componente humano. “Lo que Mark logró fue dotar a los personajes de una auténtica dimensión humana. La convivencia entre los personajes de Jacob y Josh tiene cierta dosis de humor, incluso de comedia. Son como una pareja dispareja obligada a convivir y soportarse indefinidamente”, explica el director, quien adelanta que el drama y el terror también se mezclan en esta “tormenta perfecta”.