Santo Pecado inauguró su nuevo local en Garden Plaza, San Rafael de Escazú, reforzando su presencia en el oeste de la capital y alcanzando así siete restaurantes en el país. La apertura implicó una inversión cercana a $450.000, reafirmando la estrategia del grupo de expandirse en puntos estratégicos de la Gran Área Metropolitana, donde la experiencia gastronómica pesa tanto como el menú.
El concepto, definido por la marca como cocktail gastrobar, propone un espacio donde coctelería, música y gastronomía contemporánea se integran para ofrecer un ambiente social, relajado y extendido hasta la noche. El nuevo local cuenta con 500 m², capacidad para 250 personas, terraza, escenario para artistas y una barra coctelera, además de más de 100 parqueos gratuitos, un diferencial relevante para la zona. Su menú reúne platos para compartir, opciones frescas y propuestas indulgentes, acompañadas de cocteles con ingredientes tropicales que han marcado el sello de Santo Pecado desde 2017.




Además de su enfoque gastronómico, la marca ha consolidado un componente social que forma parte de su identidad. Entre sus iniciativas, impulsadas principalmente por sus colaboradores, destacan la entrega de alimentos a personas en situación de calle, apoyo a pacientes hospitalarios, asistencia a niños con enfermedades complejas y jornadas de limpieza comunitaria. Con la apertura en Escazú, Santo Pecado supera los 240 colaboradores, sumando 35 nuevas contrataciones y proyectando continuar su crecimiento en 2026.
El nuevo espacio responde a una tendencia clara del público joven y adulto: lugares donde convergen food + bar + experiencia, lejos del modelo tradicional de cenar y salir. Por ello, la sede ofrece programación semanal como almuerzos ejecutivos, happy hour, ladies night, beneficios familiares como “niños comen gratis” los domingos y paquetes para celebraciones, buscando adaptarse a distintos momentos del día y la semana.
Con operaciones en Barrio Escalante, La Sabana, Pinares, Alajuela, Heredia, San Ramón y ahora Escazú, Santo Pecado se consolida como una propuesta local que integra gastronomía, entretenimiento y compromiso social de manera orgánica, posicionándose como un punto de encuentro versátil dentro de la escena gastronómica costarricense.