Diciembre en Costa Rica llega con aromas, sabores y rituales que se repiten año tras año alrededor de la tamaleada, una tradición familiar que reúne generaciones y mantiene viva la cocina típica del país. El tamal, protagonista de la temporada, refleja la diversidad de recetas familiares y el valor del alimento como símbolo de unión y celebración.
Entre los ingredientes más utilizados destaca el pollo, una proteína versátil y esencial en muchas mesas costarricenses durante las fiestas. En ese contexto, Cargill refuerza su operación para garantizar el acceso a productos frescos y de calidad, incrementando su producción de pollo para atender la alta demanda propia de la temporada navideña.
“En Cargill trabajamos todos los días para nutrir al mundo de manera segura, responsable y sostenible. Sabemos que diciembre es una época de unión y tradición, y por eso redoblamos esfuerzos para garantizar la calidad y disponibilidad de nuestros productos”, señaló José Mora, senior director y gerente general de Cargill Food Costa Rica, al referirse al compromiso de la compañía con la seguridad alimentaria y las costumbres locales.
Además del consumo familiar, la tamaleada también representa un acto de compartir con vecinos y amigos, fortaleciendo el sentido de comunidad. En Costa Rica, Cargill acompaña estas celebraciones con productos como el Pollo Mechado Cocido Pipasa, el Pollo Marinado sabor arándano, naranja y especias, los embutidos Delicia, Cinta Azul y Kimby, así como los huevos Pipasa y Kimby, presentes en diversas recetas tradicionales de la época.
Con más de 55 años de presencia en Centroamérica, la empresa continúa invirtiendo en tecnología, controles de calidad y prácticas sostenibles para garantizar alimentos confiables desde la granja hasta la mesa. “Queremos que cada familia disfrute de sus comidas con confianza, sabor y frescura”, agregó Mora, reafirmando el rol de Cargill como aliado de las tradiciones que marcan el cierre del año en los hogares costarricenses.