Los primeros años de vida son fundamentales para desarrollar hábitos de higiene que perduren en el tiempo y contribuyan a la prevención de enfermedades. Especialistas señalan que este aprendizaje debe iniciar alrededor de los 3 años, etapa en la que los niños comienzan a adquirir autonomía y control fisiológico para incorporar rutinas de autocuidado.
Mantener una adecuada higiene al usar el baño es una de las principales barreras contra infecciones gastrointestinales, urinarias y parasitarias, padecimientos frecuentes en la población infantil. Según el Ministerio de Salud de Costa Rica, las enfermedades diarreicas agudas continúan entre las más comunes en el país, mientras que la Organización Mundial de la Salud estima que cada año se registran cerca de 1.700 millones de casos de diarrea en niños a nivel global. Además, la Caja Costarricense de Seguro Social advierte que las infecciones urinarias son una causa frecuente de consulta pediátrica.
Ante este panorama, expertos recomiendan enseñar prácticas básicas como limpiarse correctamente (de adelante hacia atrás en el caso de las niñas), usar la cantidad adecuada de papel higiénico, lavarse las manos con agua y jabón durante al menos 20 segundos y mantener una adecuada limpieza después de cada visita al baño.
En este contexto, marcas como Nevax, de Essity, promueven la formación de hábitos desde la infancia, destacando la importancia de utilizar productos adecuados para pieles sensibles y reforzar estas prácticas tanto en el hogar como en entornos educativos.
Fomentar estos hábitos no solo mejora la salud de los niños, sino que también fortalece su seguridad e independencia, al tiempo que contribuye a reducir la propagación de enfermedades en espacios compartidos como escuelas y guarderías.