La deficiencia de hierro y la anemia representan un reto de salud pública durante el embarazo. Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), 1 de cada 4 mujeres embarazadas tiene anemia, mientras que la deficiencia de hierro afecta a más de 1.200 millones de personas en el mundo y es hasta cuatro veces más frecuente en mujeres que en hombres. En Costa Rica, aunque las estrategias de fortificación de alimentos han dado buenos resultados, los datos durante el embarazo mantienen las alertas encendidas: un estudio realizado en la consulta prenatal de alto riesgo del Hospital Dr. Rafael Ángel Calderón Guardia encontró que el 94,7% de las mujeres presentaba deficiencia de hierro en el tercer trimestre, aunque solo el 36% tenía anemia.
“Lo que vemos en la consulta diaria nos demuestra que la dieta no es suficiente para garantizar que las mujeres lleguen al embarazo con reservas suficientes de hierro. La atención prenatal convencional a menudo llega tarde para un déficit que suele comenzar incluso antes del embarazo”, señala el Dr. Walter Cartin, Microbiólogo, especialista en Hematología, del Hospital Nacional de Niños. El especialista agrega que los grupos de expertos internacionales recomiendan evaluar preventivamente los depósitos de hierro en mujeres en edad fértil y medir la ferritina desde los primeros controles prenatales, ya que “una mujer puede tener niveles de hemoglobina aparentemente normales y, al mismo tiempo, registrar un agotamiento profundo de sus reservas de hierro”.
El impacto de esta deficiencia no se limita a complicaciones como parto prematuro, hemorragia posparto o bajo peso al nacer. También puede afectar el neurodesarrollo fetal, especialmente durante el tercer trimestre, cuando se forman conexiones cerebrales relacionadas con el aprendizaje y la memoria. La Dra. Maria del Pilar Navas, Médico Ginecólogo del Centro Médico Navas, explica que “tanto la anemia materna como el déficit de hierro incluso sin anemia puede interferir en el neurodesarrollo afectando el crecimiento neuronal y causando problemas cognitivos persistentes”. La especialista destaca además la importancia de contar con buenas reservas de hierro ante la pérdida sanguínea que puede ocurrir durante el parto o la cesárea y señala que actualmente existen pruebas de sangre que permiten detectar la deficiencia desde la etapa preconcepcional.
Un estudio de la Universidad de British Columbia también identificó una posible relación significativa entre el déficit de hierro y condiciones como el Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad (TDAH) y el Trastorno del Espectro Autista (TEA). Ante este panorama, la Caja Costarricense de Seguro Social (CCSS) ha impulsado soluciones integrales para favorecer el bienestar materno-fetal en su red de hospitales y áreas de salud. Por su parte, CSL asegura que mantiene su compromiso con los pacientes y sus socios para aumentar la concienciación, facilitar el reconocimiento de los síntomas y mejorar el acceso a la atención relacionada con la deficiencia de hierro.