Windows sigue siendo el sistema operativo más utilizado para jugar en PC, pero SteamOS comienza a consolidarse como una alternativa para quienes buscan un entorno más ligero, con mayor privacidad y un mejor aprovechamiento de los recursos del equipo. Aunque su compatibilidad ha crecido gracias a Proton, la tecnología de Valve que permite ejecutar juegos de Windows en Linux, la decisión de cambiar depende, sobre todo, del tipo de videojuegos que cada usuario disfruta.
Los títulos competitivos siguen siendo el principal obstáculo para abandonar Windows. Juegos como Valorant, Fortnite, Call of Duty, Battlefield y League of Legends requieren sistemas antitrampas que funcionan de forma nativa solo en el sistema de Microsoft, por lo que SteamOS no resulta una opción práctica para esos casos. En cambio, quienes prefieren juegos para un solo jugador, independientes o cooperativos encontrarán una plataforma capaz de ejecutar la mayoría de los lanzamientos actuales con un rendimiento competitivo.
En cuanto al desempeño, las diferencias en cuadros por segundo entre Windows y SteamOS suelen ser mínimas cuando ambos utilizan el mismo hardware. No obstante, SteamOS puede ofrecer una experiencia más fluida al ejecutar menos procesos en segundo plano, además de atraer a usuarios que buscan mayor privacidad al recopilar menos datos que Windows 11.
Para Acer, la elección debe basarse en las necesidades de cada jugador. “No existe un sistema operativo perfecto para todos los jugadores. La mejor experiencia nace de combinar el software adecuado con un equipo capaz de ofrecer el rendimiento que exige cada tipo de juego. Antes de cambiar de plataforma, es importante entender qué títulos juegas con mayor frecuencia y cuál es la experiencia que realmente buscas”, señaló la compañía. También destaca que quienes deseen probar SteamOS sin renunciar a Windows pueden optar por una distribución compatible como Bazzite mediante un sistema de arranque dual.