Ritmo de vida

La diabetes sigue en aumento en Costa Rica

147
Happy smiling mixed-race man holding milk against yellow background close up

La diabetes es una enfermedad crónica que aparece cuando el cuerpo no regula bien la glucosa en la sangre y, sin control adecuado, puede provocar complicaciones graves en órganos como el corazón, los riñones y la vista. En Costa Rica, el panorama es especialmente preocupante: la enfermedad se mantiene entre las cinco principales causas de muerte y afecta a cerca del 10% de la población adulta, lo que equivale a más de 375 mil personas, según datos de la Caja Costarricense de Seguro Social (CCSS).

Aunque la mayor carga se concentra en adultos con diabetes tipo 2, la CCSS también advierte sobre la presencia de diabetes tipo 1 en población infantil y adolescente, con una incidencia menor pero que requiere un abordaje integral desde edades tempranas. En este contexto, la prevención, el diagnóstico oportuno y el control continuo se vuelven claves para reducir riesgos y mejorar la calidad de vida.

La alimentación cumple un papel central en ese esfuerzo. Francisco Herrera, nutricionista de Dos Pinos, destaca que “promover una alimentación equilibrada es una de las herramientas más efectivas para prevenir complicaciones asociadas a la diabetes. Los lácteos aportan nutrientes esenciales como proteína de alta calidad, calcio y vitamina D, que contribuyen al bienestar metabólico cuando se consumen de forma adecuada y dentro de un plan de alimentación balanceado”.

La Organización Panamericana de la Salud (OPS) señala que el sobrepeso, la obesidad y el sedentarismo siguen siendo factores determinantes en el aumento de la diabetes tipo 2, que representa alrededor del 90% de los casos. En ese marco, el índice glicémico cobra relevancia, ya que los alimentos con valores bajos generan aumentos más lentos y estables del azúcar en sangre. Herrera agrega que “el consumo regular de lácteos, dentro de un plan nutricional personalizado, puede apoyar la prevención y el control de la diabetes, siempre de la mano de actividad física y seguimiento médico”.

Especialistas recomiendan consumir entre dos y tres porciones diarias de lácteos, ajustadas a cada persona, e incluir opciones como leche descremada o entera, yogurt bajo en grasa, quesos bajos en grasa y queso cottage. Acompañar estos hábitos con actividad física, reducción de azúcares y menos productos ultraprocesados puede ayudar a prevenir complicaciones como ceguera, insuficiencia renal, infartos o amputaciones, y marcar una diferencia real en la salud de miles de personas.

Escrito por
Gabbo Martínez

Bachillerato en periodismo, Licenciado en producción audiovisual y Master en Dirección y producción de cine.