Más de la mitad de los incendios en viviendas en Costa Rica durante 2024 fueron provocados por fallas eléctricas, según datos del Cuerpo de Bomberos. En total, se reportaron 986 incendios estructurales, y alrededor del 53 % —más de 520 casos— estuvieron relacionados con instalaciones defectuosas o sobrecargadas. El dato pone en evidencia una realidad preocupante: muchas casas siguen operando con sistemas eléctricos antiguos, sin las condiciones necesarias para soportar el consumo actual.
Lady Campos, gerente de Desarrollo de Negocios de Schneider Electric para Centroamérica, recuerda que revisar las instalaciones eléctricas cada cierto tiempo y hacer un uso correcto de los tomacorrientes son pasos clave para prevenir emergencias. Señales como chispas, breakers que se disparan con frecuencia, olores a quemado o enchufes flojos deben tomarse en serio y atenderse cuanto antes.
Entre las recomendaciones están realizar una inspección eléctrica cada 10 años (o cada 5 si la vivienda es antigua), evitar sobrecargar tomas con extensiones, proteger los enchufes en zonas húmedas y acudir siempre a un electricista certificado. Aunque parecen acciones simples, pueden evitar consecuencias graves.
En un contexto donde los hogares tienen cada vez más dispositivos eléctricos, pero pocas veces se actualiza la instalación, hablar de prevención ya no es opcional. Fortalecer la cultura del mantenimiento eléctrico puede hacer la diferencia entre una vivienda segura y una tragedia que se pudo evitar.