Antes de reemplazar una computadora portátil por una nueva, especialistas recomiendan revisar aspectos básicos que podrían estar afectando su rendimiento. Factores como una batería degradada, poca memoria RAM, exceso de programas instalados o un sistema desactualizado pueden hacer que una laptop funcione más lento de lo esperado, incluso cuando todavía tiene potencial para responder a tareas cotidianas.
La recomendación surge en un contexto donde las exigencias tecnológicas continúan creciendo. Según la firma Gartner, más del 55% de las computadoras que se venderán en 2026 serán AI PCs, equipos diseñados para soportar tareas relacionadas con inteligencia artificial. Esto ha incrementado la importancia de conocer las características reales de cada dispositivo, como el procesador, la memoria RAM, el almacenamiento y el estado de la batería.
Entre las herramientas disponibles en Windows para verificar esta información destacan las opciones de Configuración del sistema, el Administrador de tareas y la utilidad msinfo32, que permiten identificar el modelo exacto del equipo y monitorear su desempeño. También se recomienda revisar periódicamente la salud de la batería, ya que su desgaste natural puede afectar tanto la autonomía como el funcionamiento general de la computadora.
De acuerdo con Acer, el rendimiento de una laptop ya no depende únicamente del procesador. “Hoy los usuarios necesitan equipos capaces de responder a múltiples tareas simultáneamente, experiencias híbridas y nuevas aplicaciones impulsadas por IA. Entender el rendimiento de una laptop ya no es algo técnico: es parte de aprovechar mejor la tecnología”, señaló la compañía. Entre los aspectos que más influyen en la experiencia de uso destacan contar con una unidad SSD, suficiente memoria RAM, una adecuada gestión térmica y un sistema limpio y actualizado.